El filme ‘Mosca’ según su propio director

Un taxista noctámbulo, aquejado por la ausencia de su fallecida esposa, recogido en el cariño de sus dos hijas. Película que es exposición de una vida y dibujo de una identidad. Filiación que se ordena entre lastimosos recuerdos, paternidad a la deriva, sensibles confesiones y registro sensorial del tiempo.

Así la descripción del filme Mosca (2011) de Bulmaro Osornio, joven director mexicano cuyo proyecto La nación interior resultó seleccionado por México para la cuarta edición de DOCTV Latinoamérica. Osornio regresó al barrio de su adolescencia para capturar en imágenes al “Mosca”, amigo y personaje central de su película. La pieza que ha llamado la atención por su aura intimista ya está en cartelera y en ella su autor se hace a un lado para que solo se exprese su protagonista. Esta vez la Pantalla Nómada cede espacio para solo las ideas del director, en entrevista.

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mosca

‘Mosca’, filme que se ordena entre lastimosos recuerdos, paternidad a la deriva, sensibles confesiones y registro sensorial del tiempo.

  • De alguna manera, dar la voz a un personaje tiene su valor y esa fue parte de mi intención pero también esto es recobrar la voz de uno mismo. Su mirada sencilla es la que yo trato de abordar. Para mí era un tema delicado por la cercanía con él. Aunque yo desaparezco en el filme es algo muy consciente. Trato de hacer notar cómo esta  verdad sencilla que se ha formado a través de la tragedia y otro tipo de componentes, puede llegar a todos.
  • Decidí muy claramente que yo quería estar ahí pero simplemente como un acompañante y que no interviniera. Quería dejar libre el espacio por el que los personajes transitan tanto vivencial como emocionalmente, que es lo más difícil. No quiere decir que yo siempre trabaje así. Hay gente que se pregunta cómo es que pude llegar a tal intimidad; precisamente por cómo grabé.
  • La ciudad es un tema importante en la película. Me di cuenta de que no era necesario grabar todo el tiempo al “Mosca” dentro del auto. Comencé a reinterpretar el espacio. Cuando él dice que ese lugar es como Palestina, me di cuenta que esa geografía se parecía mucho a lo que le estaba sucediendo. Es caótica, alucinante, inabarcable. Decidí conscientemente de que las luces de la noche y el gran caserío durante el día iban a formar parte de su ruta interior. Hay una secuencia donde él va llegando pero nunca termina de llegar, es como laberíntico. Se creó ex profeso para eso, para que estas calles fueran una interiorización de su emoción.
  • En cuanto a las imágenes caseras en video dentro de la película, creo que los cineastas han recogido la necesidad de mucha gente por tener el soporte, la imagen.  En las grabaciones del “Mosca” hay una secuencia donde la niña está hablando contra la pared.  Para mí fue glorioso. Yo quizás hubiera cortado, pero él no. Le dio un valor para la posteridad a esa situación. Ahí que uno tiene que ser sensible a no solo hacer reinterpretación sino a vivir en los ojos del otro.
  • Creo que un documental y el arte en general no generan verdades absolutas, generan interrogantes sobre uno mismo. Para mí este documental comenzó siendo una interrogante y me planteó otras interrogantes al final.
  • Actualmente no solo en el documental sino también en ciertas ficciones el guión no es el eje rector. Hay un acercamiento con el hecho mismo, en este caso con el hecho traumático, con la tragedia. Siento que hay nuevos visos desde hace como 10 años, con el primer Reygadas por ejemplo, con ciertos documentales de corte más intimista que hablan de personajes no tanto de situaciones.
  • Siento que ha habido una crisis en las películas de ficción que ha abierto la posibilidad de que los cineastas busquen rutas, y eso es favorable. En este momento mi búsqueda está encaminada a hacer del documental una reflexión personal sobre temas que me son importantes. En el caso de Mosca: el tiempo, la ausencia, los sueños.
  • Me gusta mucho un cineasta ya desaparecido que se llamó Johan Van der Keuken. Hizo casi toda su obra con una cámara y él solo.  Tenía la figura de un pensador más que la de un rock star o la de este cineasta que dirige un ejército de personas al servicio de una película. El suyo fue un trabajo somero, mucho más solitario, en un diálogo consigo mismo. Me gusta también Victor Kossakovsky, que hace algo parecido.

Por Alan Rodríguez

Entrevista publicada en La Jornada On Line el 3 de octubre de 2013

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